Blog dedicado al estudio y difusión del yoga, crecimiento personal, Reiki, relajación, meditación y temas afines.
martes, 5 de febrero de 2013
Angeles Caso: "Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco"
Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas.
O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso.
O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio.
Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí.
El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece.
Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad.
Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios.
Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno.
Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera.
Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche.
Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos.
Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante.
A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas.
A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada.
Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos.
Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama.
El recuerdo dulce de mis muertos.
Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche.
El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas.
Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar.
Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno.
Un instante de belleza a diario.
Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado.
No estar jamás de vuelta de nada.
Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería.
No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase.
Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso.
Casi nada o todo
.
Fuente: Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso
O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso.
O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio.
Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí.
El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece.
Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad.
Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios.
Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno.
Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera.
Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche.
Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos.
Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante.
A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas.
A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada.
Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos.
Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama.
El recuerdo dulce de mis muertos.
Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche.
El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas.
Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar.
Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno.
Un instante de belleza a diario.
Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado.
No estar jamás de vuelta de nada.
Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería.
No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase.
Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso.
Casi nada o todo
.
Fuente: Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso
domingo, 28 de octubre de 2012
miércoles, 24 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
CON MIS MEJORES DESEOS PARA EL FUTURO
LA RANA SORDA...
Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas
cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron
alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el
fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las dos
ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron
tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras
seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una
de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella
se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le
era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían
señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir,
ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la rana saltó cada vez con
más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo. Cuando salió,
las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a
pesar de lo que te gritábamos". La rana les explicó que era sorda, y
que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del
hoyo.
Moralejas:
1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a
alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar
el día.
2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede
ser lo que lo acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos.
3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.
Una referencia relacionada:
En la NASA, hay un póster de una abeja, que dice así:
"Aerodinámicamente, el cuerpo de una abeja no está hecho para volar; lo bueno es que la abeja no lo sabe"
Que tengan un buen dia!
NAMASTE!
lunes, 8 de octubre de 2012
UN CURSO DE MILAGROS CON NICK ARANDES EN GRANADA
Acabo de recibir un correo informando de que se ha cambiado la fecha de "Un curso de milagros" de Nick Arandes en Granada, esta será el 20 de Octubre.
Más información:
Web de Nick Arandes: http://www.theradicalkid.com/promo/espanol/index.html
Más información:
Web de Nick Arandes: http://www.theradicalkid.com/promo/espanol/index.html
sábado, 29 de septiembre de 2012
Mantra Buda de la Medicina
TAYATHA OM BEKANDZE
BEKANDZE MAHA BEKANDZE
RANDZE SAMU GATE SOHA
TAYATHA. Significa así.
OM. Simboliza el cuerpo la palabra y la mente.
BEKANDZE. Significa lo que elimina el dolor.
MAHA BEKANDZE. Gran eliminación del dolor.
RANDZE. Significa rey.
SAMU GATE. Significa el que se ha manifestado.
SOHA. Significa la bendición y la devoción.
El primer BEKANDZE elimina todo los sufrimientos del cuerpo y la mente, de la vejez, de la muerte y de le reencarnación.
El segundo BEKANDZE elimina todo las verdaderas causas del sufrimiento que se reflejan como enfermedad en el cuerpo, que son los negativos pensamientos en la mente. O sea el karma negativo creado por pensamientos negativos.
El MAHA BEKANDZE elimina todas las causas del sufrimiento hasta los sublimes en la consciencia y subconciencia.
La sadhana del Buddha de la medicina incrementa la salud, purifica el karma negativo y atrae buena fortuna, felicidad y excelencia.
"Uno de los beneficios de la practica del Buda de la Medicina es que nos ayuda al desarrollo espiritual y a recibir todo lo que requerimos para beneficiar a otros seres sintientes" - Lama Zopa Rimpoche.
Se utiliza para todo tipo de enfermedades y obstáculos. Es muy utilizado, por ejemplo para tener éxito en la consecución de un proyecto.
Visualización 1
El procedimiento de recitación es visualizando al Buda de la Medicina que es de color azul o bien, una esfera de luz azul imaginando que en esencia es el Buda de la Medicina. Se puede visualizar enfrente o sobre la coronilla.
Al recitar el mantra, se imaginan rayos de luz y nectar que viniendo de la esfera de luz, penetran por la coronilla y limpian de todas las enfermedades, tensiones y bloqueos. Al acabar la recitación el Buda se absorbe por la coronilla en el corazón y uno siente sus bendiciones Con este mantra también se puede obtener agua curativa por el mismo procedimiento de antes. En particular sirve para aumentar el poder de los medicamentos. Para esto se recita el mantra haciendo la visualización sobre ellos e imaginando que se llenan de la energía luminosa nuclear del Buda de la Medicina.
Visualización 2
Atendiendo a mi petición, descienden innumerables rayos de luz blanca que vienen del corazón y del cuerpo sagrado del Rey de la Medicina y llenan completamente mi cuerpo, desde la cabeza a los dedos de los pies, purificando todas las enfermedades y las aflicciones causadas por espíritus, con sus causas y todos los karmas negativos, así como la confusión mental. Gracias a la naturaleza de esta luz, mi cuerpo se vuelve tan puro y claro como el cristal. Los rayos de luz descienden de este modo dos veces más, llenando cada vez mi cuerpo de esa luz clara y pura que es fuente de beatitud. En mi corazón aparece un loto y un disco lunar. Erigida desde el centro del disco lunar se encuentra la sílaba OM, rodeada de las sílabas del mantra. Mientras recito el mantra, visualizo luz que irradia desde las sílabas del mantra a todo mi cuerpo. Los rayos de luz lo purifican, eliminando todas las enfermedades, que salen por los orificios inferiores en forma de pus y otras suciedades; también eliminan todas las negatividades de la mente, que salen por los orificios inferiores en forma de humo negro, quedando mi cuerpo transparente como el cristal, que a continuación se llena de néctar. Luego la luz irradia purificando a todos los seres y eliminando todas sus enfermedades y negatividades. Al final quedan en la forma del Buda de la Medicina.
*http://mantrasbudistas.blogspot.com.es
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